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Kazanlak guarda la historia de los primeros lauderos búlgaros

La historia de una antigua familia de Kazanlak cobra vida como un relato contado bajo las ramas del antiguo boj

Foto: kazanlak.bg
Todos somos como partículas de polvo en la larga historia de la ciudad en que nacimos, de la de nuestra patria y en las páginas de la historia. Hay personas, sin embargo, dotadas de valiente espíritu y emprendimiento que se convierten en ejemplo para las generaciones venideras. Son así los hermanos Dimitar, Boncho e Iván Saranedelchev, de la ciudad de Kazanlak. Nacidos a finales del siglo XIX, vivieron en una época turbulenta en que la humanidad afrontó las vicisitudes de las guerras mientras que los búlgaros anhelaban progresar en la Bulgaria libre.

Foto: Guergana ManchevaStefan Saranedelchev es descendiente de los tres renombrados búlgaros de Kazanlak. Jurista de profesión, en 2015 publicó su libro “Conservemos las ramitas verdes - Crónica de la familia Saranedelchev de Kazanlak”. El tomo aporta datos sobre sus ancestros remontándose a nueve generaciones, comenzando por el progenitor, Nedelcho, que tenía el apodo “sara” que en búlgaro antiguo significaba “un hombre muy ordenado”. Esto dio el nombre de toda la familia de Kazanlak.

En el centro de la historia de la familia se sitúa el antiguo boj que tiene más de 200 años y fue plantado frente a la casa natal de la familia Saranedelchev. En este patio sucedieron acontecimientos de gran importancia. De este modo el boj se vinculó no solo a la historia de Kazanlak, sino a la de toda Bulgaria, dice Stefan Saranedelchev.

Foto: Archivo

Por ejemplo, los hermanos de mi abuelo eran cofundadores de la primera y única hasta ahora fábrica de instrumentos de cuerda en Bulgaria, Cremona. Hay historias muy interesantes sobre ellos ya que los miembros de mi familia eran personas de gran espíritu emprendedor. La fábrica de instrumentos de cuerda fue encabezada por el hermano menor de mi abuelo, Dimitar Georgiev Saranedechev. Antes de hacerse lutier era un maestro de armas de gran fama. Construyó una ametralladora que era más rápida que las que utilizaban en el ejército alemán. En un momento durante la primera guerra mundial se dio cuenta de que esta arma se cobraría muchas vidas y resolvió que no iba a perfeccionar su tecnología. Hizo añicos de la ametralladora que había inventado para no volver a dedicarse a este trabajo. En vez de ello comenzó a elaborar instrumentos de cuerda. Era una persona muy interesante. Lo recuerdo porque vivió hasta 1969. El primer taller que construyó en el patio de su casa natal se encontraba justamente frente al antiguo boj. Lo fundó inmediatamente después de regresar de la guerra en 1918. Después, tras un concurso fue enviado a Alemania para estudiar para violero. Mientras tanto suministró bocetos a sus hermanos y los instruyó cómo iniciarse en la elaboración de instrumentos de cuerda. Cuando regresó todos juntos fundaron la empresa en 1924. Le dieron el nombre de la ciudad italiana de Cremona, sede del arte de los lauderos, donde trabajó el famoso maestro Antonio Stradivari. Por amor a este arte nombraron así la empresa y lleva este nombre hasta hoy en día. Aparte de los tres fundadores Dimitar, Boncho e Iván Saranedelchev, se dedican a esta labor también los hijos de Dimitar. Hasta hace unos años Georgi Ivanov Saranedelchev era uno de los pocos maestros de construcción de contrabajo en Bulgaria.

Foto: kazanlak.bg

Recopilar los hechos en un libro ha sido un placer y honor para mí, dice el heredero de la familia de Kazanlak. He heredado el amor por el antiguo boj de mi abuelo que decía que cuando era niño, nació en 1887, el boj ya no era un arbusto, sino un árbol de 6-7 metros en el patio de la casa, prosigue Stefan Saranedelchev. 

A pesar de que en 1962 nos privaron del patio y construyeron un bloque de viviendas, el árbol sigue en su sitio. Me alegro de que las personas que viven en el bloque conciban el árbol como algo muy importante para toda la ciudad. La mayor amenaza ahora es una oruga que apareció hace 4 años y se alimenta únicamente de las hojas del boj. Muchos de estos arbustos quedaron secos y esto es un problema en toda Bulgaria. La oruga es muy persistente y si uno no se muestra constante en la lucha contra el insecto el arbusto será aniquilado. Yo fui muy constante en el uso pesticida y gracias a esto el boj sigue vivo. 

Foto: bepf-bg.org

Fuimos cuatro personas quienes nos sumamos a la iniciativa de presentar el boj al concurso “Árbol con Raíces”. Nos alegra el hecho de que los especialistas lo valoraran altamente y fue clasificado en las primeras dos categorías: Árbol con raíces 2019 y Los árboles longevos hablan. Sin embargo, lo importante no es la clasificación, sino el hecho de que muchas personas ya conocen su historia y están interesadas en el antiguo boj de Kazanlak.

Versión en español por Hristina Taseva

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