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El mensaje de Pentecostés es aunar a los creyentes en la iglesia de Cristo

Foto: BGNES

De nuevo celebramos Pentecostés, una de las magnas fiestas cristianas que consolida los cimientos de la iglesia de Cristo. Es el quincuagésimo día después de la Resurrección de Jesucristo en el cual el Espíritu Santo bajó a la Tierra para iluminar a los apóstoles con la doctrina de Cristo. Bajo la forma de llamas  de fuego las fuerzas de Dios llegaron a la tierra para fundar la iglesia de Cristo, a semejanza de la del cielo, en la cual las personas se salvan y de la cual confían. Mediante la gracia del Espíritu Santo, los santos apóstoles llegaron a dominar distintos idiomas, recorrieron el mundo para predicar el Verbo de Dios, fundaron comunidades religiosas e introdujeron sacerdotes en el seno de la iglesia.

La misión de los servidores de Dios es predicar la verdad de la salvación del alma humana a un idioma comprensible para las personas comunes y corrientes para que éstas comiencen a confiar en Dios. Por esto el mensaje de esta fiesta es la unidad en el templo de Dios.

El padre Vasilii Saryan

“El templo de Dios es unidad, comunicación y unanimidad, señala en una entrevista para Radio Bulgaria el padre Vasiliy Saryan, responsable del templo capitalino Transfiguración de Cristo. La iglesia es una unión de personas que tienen distintos caracteres, etnia y estatus social, pero son unidos en Cristo. Por esto el apóstol Pablo dice que ya no hay helenos, ni judíos, sino que todos somos unidos en Cristo. Todos somos hermanos y hermanas, hijos de nuestro Señor Jesucristo”. 

Lamentablemente como dice el padre Vasiliy las fuerzas de la oscuridad tratan de desviar a las personas del camino de la Verdad. La información es una gran fuerza que puede utilizarse en dirección negativa y positiva.

Lo que sucede en estos momentos en la iglesia cristiana, tanto con la iglesia ucraniana como con la macedonia, es un intento del mal de separar a las personas. Divide y domina, es el lema del mal. El mal utiliza todos los mecanismos para dividir a las personas: económicos, étnicos o religiosos.

A medida que disminuye la fe, la Iglesia pierde posiciones y las personas se alejan de ella. Este es un indicio de que los últimos días de este mundo se van aproximando, En este sentido nuestro lugar está en el templo. Cada persona es responsable de su salvación. Es un acto personal y cada uno debe evaluar qué es lo importante en la vida. El mayor regalo que nos ha dado Dios es la libre voluntad y por esto cada uno tiene la responsabilidad de salvar o perder el alma”.