Bélene es una pequeña ciudad en la costa del Danubio, que relacionamos sobre todo con el campo de concentración que está en la isla de Persín, a la altura de Bélene, donde sin tribunal y condenas, fueron enviados y torturados los enemigos del régimen comunista. Sin embargo, para las comunidades católicas la ciudad es un lugar sagrado porque precisamente allí nació y fue bautizado el obispo Evgueni Bosilkov, que fue matado por los comunistas tras un falso proceso en 1952 y que posteriormente fue canonizado por el papa Juan Pablo II. En la ciudad hay un monumento al papa y en el templo local Natalicio de la Virgen María fue habilitado un rincón donde se guardan parte de las reliquias del obispo Bosilkov que atraen a creyentes de Bulgaria y del extranjero.
En nuestros días la iglesia es el alma y el corazón de los búlgaros católicos en el norte de Bulgaria gracias al padre Paolo Cortesi. Es un italiano de Bérgamo. Antes de que fuera enviado a Bulgaria se desempeñaba como sacerdote asistente en Milano. Llegó a Bélene en otoño de 2010. Aprendió el búlgaro con rapidez y se granjeó la confianza y el amor de los creyentes.
“Llevo aquí 12 años y ya puedo obtener la doble ciudadanía”, dice bromeando el padre Paolo Cortesi. Recibe con gran placer a los huéspedes de la iglesia. Cuenta que fue erigida en 1860 sobre los restos de un templo antiguo que, por su parte, fue construido con piedras de la cercana fortaleza romana.
“En el norte de Bulgaria vive la parte más numerosa de la población del país que confiesa la fe cristiana de rito occidental, es decir el catolicismo”, dice el padre Cortsi y agrega:
A pesar de esto en Bélene hubo matrimonios mixtos. “Las mujeres católicas se bautizaban para adoptar la fe ortodoxa y poder contraer tal matrimonio”, afirma el padre Cortesi.
En la ciudad hay tres iglesias: dos católicas y una ortodoxa. Hasta hoy en día las dos comunidades no tienen nada en contra de celebrar dos veces en primavera el Domingo de Ramos y la Pascua de Resurrección y pintar juntos los huevos. A diferencia de la mayoría de los templos ortodoxos, la iglesia católica de Bélene está abierta a visitas durante cualquier hora del día. Las personas vienen para sumergirse en el mundo de lo espiritual y hablar con el padre.
Hace unos años el padre Cortesi trabajó arduamente para construir el Parque memorial en el lugar del antiguo campo de concentración en la isla de Persín. El proyecto fue congelado a causa de discrepancias políticas. Sin embargo, en el templo Natalicio de la Virgen María hay un lugar especial para las víctimas del comunismo. A la entrada del templo hay una capilla de los mártires del siglo XX-XXI, asesinados por su fe:
“Aquí en la capilla hemos colocado carteles de las víctimas de los últimos años. Católicos, ortodoxos, armenios y protestantes: mártires del mundo entero. No solo los comunistas mataron personas. Lamentablemente hay muchos mártires en todas partes del mundo. Algunos de ellos fueron matadas en los últimos años por los yihadistas en Turquía, Siria, Egipto,tenemos víctimas en América del Sur”, termina diciendo el padre Paolo Cortesi.
Versión al español de Hristina Táseva
Fotos: Veneta Nikolova
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