“En nombre de la gran meta; fuera de cuadro”, el libro autobiográfico de una campeona mundial

Foto: Gueorgui Néikov
La gimnasia rítmica es uno de los deportes femeninos más difíciles que requiere cualidades físicas y mentales excepcionales. Además de increíble flexibilidad y coordinación de los movimientos del cuerpo, se necesitan gran capacidad de concentración, disciplina férrea y expresividad emocional; cualidades que se encuentran en perfecta combinación en uno de los iconos de la generación de oro de la gimnasia rítmica de Bulgaria en los 80 del siglo 20: Bianca Panova.

En aquella época, en que la gimnasia rítmica nacional vivía su apogeo, Bulgaria lideraba todos los campeonatos mundiales y ganaba más y más medallas. Una constelación de “muchachas de oro”, muy queridas por toda la nación, desfilaban triunfantes en los podios deportivos del mundo. Dos décadas más tarde, gracias al libro autobiográfico de Bianca Panova, campeona del mundo en gimnasia rítmica, los lectores búlgaros tienen la oportunidad de asomarse a lo que ocurría detrás de las puertas herméticamente cerradas de las salas de entrenamiento deportivo de aquel período, según la autora, y conocer cómo era la vida diaria de aquellas adolescentes que no conocían otra realidad que la de la sala de gimnástica en que pasaban 14 horas al día y estudiaban sus lecciones en las pausas de descanso entre un ejercicio y otro, seguían una dieta estricta y tenían la única tarea de repetir los mismos movimientos cientos de veces hasta alcanzar la perfección. A mediados de enero la gimnasta presentó oficialmente la obra, titulada “En nombre de la gran meta; fuera de cuadro”.

En una entrevista exclusiva para Radio Bulgaria, Bianca Panova comenta el precio pagado por los momentos fugaces de gloria en lo alto del podio.

Nunca pensé escribir un libro, sobre todo después de estos 20 años en los que he tratado de entender el sentido de las cosas. La idea surgió de forma espontánea, simplemente me senté ante el ordenador y empecé a escribir. Terminé el manuscrito en sólo un mes y medio. El libro brotó de mí interior, no hacía más que apuntar los primeros recuerdos que acudían a mi mente. Espero que sea acogido de la manera que me gustaría: como algo positivo que motive a la gente en momentos difíciles, y no como un escrito escandaloso, como tratan de presentarlo algunos.
El momento controversial en la narración es la ruptura de las relaciones de Panova con Neshka Róbeva, la entrenadora de la selección nacional de gimnasia rítmica después de un fallo (dejó caer una de las mazas) en los JJOO de Seúl en 1988. Es un período en el que el deporte en Bulgaria estaba vinculado, en gran medida, a la política; se fijaban metas muy altas y cada error era considerado una traición. A pesar de haber sido desconvocada oficialmente de la selección nacional, Panova tuvo la osadía de confiar en la fuerza del individuo y se preparó por su cuenta para el campeonato mundial en Sarajevo, en el que compitió por Bulgaria pero sin formar parte de la selección oficial. Antes de este giro dramático de los acontecimientos, ella había triunfado durante varios años en el podio. El inicio de su carrera fue difícil. Habiendo pasado por diferentes escuelas con éxito mediocre, comenzó a entrenar seriamente apenas al cumplir los 13 años. Es cuando fue descubierta por Neshka Róbeva. Un año más tarde se agenció el título nacional, seguido por una serie de logros internacionales.

Bianca Panova es la primera gimnasta registrada en el libro Guinness de Récords Mundiales por sus impecables diez ejercicios consecutivos en el campeonato mundial en Varna, en 1988, en el que ganó todas las cinco medallas de oro: una, en la clasificación general y cuatro, en los aparatos. Es también la única que se atrevió a criticar los métodos de entrenamiento, por lo cual perdió los derechos de competir. 20 años más tarde, se sumerge en un diálogo escrito con su pasado en el que los agotadores entrenamientos estaban acompañados de una enorme presión psicológica y unos métodos de trabajo considerados hoy por muchos denigrantes para la dignidad humana e inaplicables fuera de un régimen totalitario.

© Foto: Archivo personal

El tiempo en que vivíamos era así, esto estaba permitido
– prosigue la gimnasta –. El régimen lo permitía. Entrábamos en la sala para entrenar y no teníamos derecho a elección personal. Por un lado, aprendíamos a ser disciplinadas, eso templaba el carácter, pero por otro lado era horrible, hasta cruel a veces. El amor lo vence todo, este es el tema de mi libro. El amor vence el miedo y el odio, y es el motor principal y el mayor incentivo para lograr cualquier cosa.
El último gran triunfo de Bianca Panova fue en la competencia por la Copa Mundial en Sarajevo, en 1989, donde ganó una medalla de oro y dos de plata. En aquel campeonato presentó uno de sus ejercicios más conmovedores, el del aro, basado en el tema musical Claro de Luna, de Beethoven, que quedará para siempre su favorito. No obstante, este éxito no logró poner fin al conflicto latente con Neshka Róbeva, que llevó a la suspensión de los derechos deportivos de la gimnasta. Posteriormente Panova se marchó de Bulgaria por dos décadas. Durante varios años se desempeñó como entrenadora en Bélgica, Italia y España.

Los campeones nacen como tales, pero hay que buscarlos, seleccionarlos y luego encontrar la clave correcta para motivarlos. El quid está en la motivación. Si eres pedagogo y se te acerca un joven de talento, que lleva en sí la chispa del campeón, asumes la responsabilidad de que crezca y que entre en la vida grande, ya sea en el arte, el deporte o en la gimnasia – dice Panova en conclusión.

La gimnasia rítmica es algo más que plasticidad física excepcional y habilidades acrobáticas. La marca registrada de Bianca Panova era la poética de los movimientos en sus actuaciones. La dificultad técnica de sus ejercicios y la expresividad de la gimnasta se convirtieron en fuente de inspiración para muchos admiradores de este bello deporte.
Para ser campeón, hay que ser, ante todo, una personalidad que deja una huella no sólo en las enciclopedias deportivas, sino también en el corazón de la gente, afirma Bianca Panova en su libro autobiográfico. 

Versión en español por Daniela Radíchkova
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