Un matrimonio británico hace resurgir el idilio del campo búlgaro

¿Por qué un matrimonio británico ha hecho realidad  su sueño y para lograrlo ha optado por una pequeña aldea en el noreste de Bulgaria?

En Reino Unido Claire Coulter y Chris Fenton-Thompson  llevaban la vida normal de una pareja que trabajaba, pero aquello no los satisfacía. Los doscreadores de  una franja ecológica y una casa de huéspedes llamada “El Tomillo silvestre” explican en entrevista para Radio Bulgaria los motivos para ir y radicarse  precisamente en Bulgaria.

“Pretendíamos tener una vida diferente. En Gran Bretaña trabajábamos como arqueólogos, pero soñábamos  con tener una granja propia. Al llegar a Bulgaria lo primero que visitamos fue la aldea de Palamartsa de la que no nos pudimos ir luego”, dice Chris.

СнимкаPalamartsa es sólo una de las numerosas aldeas  búlgaras cuya población viene reduciéndose drásticamente en los últimos años. La escuela y la guardería infantil están cerradas. En cambio, sigue funcionando aún la casa de lectura local fundada en 1893, y en los últimos años, la aldea está viviendo un peculiar resurgir al que han aportado en gran medida sus nuevos vecinos de Gran Bretaña. Al comienzo, Chris y Claire se fueron a vivir con otro matrimonio británico radicado en Bulgaria, pero  rápidamente adquirieron un inmueble que renovaron y transformaron en granja ecológica.

Desde hace dos años también regentan una casa de huéspedes, “El Tomillo silvestre”: “cuando llegamos a Bulgaria nos imaginábamos que íbamos a recorrer el país  trabajando en diferentes proyectos, explica Claire. Pero llegamos a esta aldea y nos enamoramos  del modo de vida de la gente de la comarca apreciando el hecho de que los oficios y ocupaciones tradicionales se habían conservado, sobre todo entre las mujeres ancianas que todo lo hacían solas. Esas mujeres nos prodigaron su atención y nos comenzaron a tratar como si fuéramos hijos suyos. Trabajamos conjuntamente con numerosas personas de la aldea. María es la mujer que cocina par nuestros huéspedes, y Stefan nos ayuda en la crianza de los animales y sirve de guía a los turistas que nos visitan para ofrecerles paseos por las afueras del pueblo”.

Sólo en 2014, la casa de huéspedes ya ha sido visitada por turistas de Rumanía, Francia, Alemania, Japón, Chile, Gales.

¿En qué se distingue esta granja ecológica de las otras que existen en Bulgaria?

En la zona se pueden organizar recorridos arqueológicos diarios para ver diferentes instalaciones en los alrededores del pueblo. Chris explica: “Es aquí donde se inició mi interés por la arqueología búlgara. En Gran Bretaña mi labor se centraba exclusivamente en la arqueología británica. En Bulgaria me topé con la increíble riqueza arqueológica del país, especialmente variada en esta zona. Hemos estudiado detenidamente las curiosidades  arqueológicas en esta zona que no son pocas. Me refiero, por ejemplo, al patrimonio tracio en el túmulo de Svestari y el relieve rupestre del Jinete de Madara. A los turistas británicos les gusta visitar, asimismo, vestigios de la  época de la antigua Roma. Britania fue parte del imperio romano, pero en mi país las ruinas no están tan bien conservadas como en Bulgaria, por ejemplo, en las localidades Nicopolis ad Istrum y Abritas. Los turistas británicos que nos visitan también muestran interés por los monumentos de la época del comunismo en los alrededores de la ciudad de Shumen”.

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Tras dos años de estancia en el pueblo de Palamartsa, Chris y Claire ya hablan fluidamente el búlgaro y están bien integrados en la comunidad local. Chris incluso toca el violín en la orquesta pueblerina:

“llevo varios años tocando con el acordeonista Dimitar Todorov. Antes yo desconocía totalmente la música tradicional búlgara. Hay que decir que en los últimos años, el interés en Occidente por este tipo de música no deja de aumentar. Por esto, se nos ocurrió que sería estupendo que gente de EEUU, Gran Bretaña o Europa Occidental vinieran a nuestra aldea con sus instrumentos para pasarse una semana estudiando y ensayando melodías búlgaras que al término de su estancia podrían interpretar juntos ante un público”.

Sólo se trata de una de las actividades en que los visitantes de la aldea pueden participar este verano. Se organizan, asimismo, clases de agricultura tradicional, cursos de cocina, se puede practicar la equitación o recorrer la zona en una carreta o bien  irse a por setas y para recoger frutas silvestres. La temporada se prolonga hasta finales de octubre.

Versión en español por Mijail Mijailov
Fotos: Archivo personal

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