Los búlgaros en el mundo sueñan con ser escuchados en la patria

Aún estando lejos de Bulgaria, la llevarán siempre en sus corazones
Foto: Archivo

Los días 4 y 5 de noviembre tuvo lugar en Sofía la octava sesión del Parlamento Mundial de los Búlgaros, en la que trascendió que nuestros compatriotas en el mundo desean que se les escuche en la patria. El Parlamento Mundial de los Búlgaros es una estructura que surgió en 2008 durante la Primera Magna Asamblea de los Búlgaros en el mundo. En la misma las ONG civiles de Bulgaria expresaron su interés en atender la voluntad, los problemas y las aspiraciones de los compatriotas expatriados. Se estableció la Asociación de los Búlgaros en el Mundo y se eligió el Parlamento Mundial de los Búlgaros que incluye 200 delegados: mitad, de Bulgaria, y mitad, de la diáspora, elegidos por un mandato de cinco años. El Parlamento tiene como objetivo defender los derechos y los intereses de los búlgaros por todo el planeta.

En esta sesión hubo un número récord de representantes de los compatriotas por el mundo: 87 de 100 delegados del extranjero –dice a Radio Bulgaria el Acad. Grigor Velev, presidente honorario de la Asociación de los Búlgaros en el Mundo– . Todos y cada uno habló de las dificultades que afronta y llegamos a la constatación unánime de que el Estado búlgaro está haciendo muy poco o casi nada por la diáspora búlgara. Llevamos ya siete años enviando a las instituciones un Libro Blanco con informes basados en los debates que mantenemos en estas reuniones, sin obtener siquiera acuse de recibo. Esta vez lo enviaremos también a los medios informativos búlgaros, a lo mejor alguien se haga eco de los problemas.

Y los problemas están relacionados con la expedición de documentos de origen búlgaro; el número menguante de personas que declaran origen búlgaro en las comunidades búlgaras históricamente formadas en el extranjero; dificultades para estudiar el idioma búlgaro por los adolescentes a causa de la falta de profesores, etc.

El Parlamento Mundial de los Búlgaros es una suerte de respaldo a los compatriotas expatriados, una oportunidad para hablar y para que nuestros problemas se escuchen aquí, en Bulgaria”, resaltó desde la tribuna un delegado de Moldavia. Un compatriota de Skopie abogó por un contacto aún más activo con las instituciones gubernamentales a fin de concretar ideas destinadas a detener la desaparición de la nación búlgara. Por parte búlgara se ofreció la oportunidad de que jóvenes búlgaros de Ucrania se formen en estudios superiores en la Universidad Técnica de la ciudad de Varna, tercera ciudad en importancia de Bulgaria; este año el Ministerio de Educación y Ciencias aumentó las cuotas para jóvenes de las comunidades búlgaras históricamente formadas en Moldavia, Ucrania, la ERY de Macedonia, Albania, Kosovo y las llamadas regiones extremo occidentales, a raíz de lo cual un millar de esos estudiantes ya pueden estudiar en universidades búlgaras.

La llegada de estos jóvenes a la patria de sus ancestros aparte de ser un sueño largamente acariciado presenta una serie de problemas, como las malas condiciones de la vivienda de las que habló Natalia Krasko de Ucrania. Natalia tiene un doctorado en Etnología y enseña Historia y Etnología en la Universidad Estatal Pedagógica de Melitopol, en Ucrania. Participa en las sesiones del Parlamento Mundial de los Búlgaros desde 2013.

Lo que hace la Organización es proporcionar la oportunidad de reunirnos al menos una vez al año para compartir nuestros problemas y decir lo que cada uno de nosotros puede hacer. Confiamos en nosotros mismos. Después de encontrarnos aquí, nos hacemos amigos en Facebook, intercambiamos experiencia y cada uno de nosotros puede aportar su granito de arena para resolver algún problema. Por ejemplo, en 2012 Melitopol y Sliven, en Bulgaria, se convirtieron en ciudades hermanadas gracias al concejal Iván Ivanov, actualmente presidente del Consejo Público de Cooperación con la Diáspora búlgara en Besarabia y Táurica. Hoy en día hay más de 100 búlgaros táuricos en Sliven.

En su entrevista a Radio Bulgaria, Natalia Krasko aporta detalles curiosos de la vida de la comunidad búlgara en la ciudad de Melitopol, de lo mucho que los niños quieren aprender búlgaro, y también del papel desempeñado por la Sociedad de Cultura Búlgara Balkani de Melitopol que viene trabajando desde un cuarto de siglo para preservar la lengua y las tradiciones búlgaras.

Versión en español por Daniela Radíchkova

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