Los cuadros en lana de Radinka Stefanova

Radinka Stefanova es una artista autodidacta. Hace tres años se topó en Internet con lecciones de vídeo sobre la confección de diferentes productos a base de lana y comenzó a elaborar objetos para el ornato interior de hogares, entre ellos hadas y madrigueras para gatos. Poco después ya hacía su primer intento por crear cuadros de lana, los cuales se han ido convirtiendo en su tarjeta de presentación: Se trata de una técnica familiar para los búlgaros desde hace siglos. Es de dos tipos: una que es hacer fieltro de lana mojado en la cual se utilizan agua y jabón para crear el producto, y, la otra, del fieltro seco, o colocación de agujas, en la que los filamentos se van fijando con aguja. Sin embargo, el método que yo utilizo para crear mis cuadros no es ninguno de los empleados en estas dos técnicas sino que representa más bien una pintura hecha con lana, en la cual los filamentos se sobreponen uno al otro, y lo único que retiene al cuadro para que no se ladee es el cristal que oprime los filamentos, dice Radinka Strefanova, revelando algunas de las sutilezas de su labor.

El proceso de creación de esos cuadros es muy trabajoso. Se comienza por la colocación de una tela muy fina sobre la base, y sobre esta tela se va superponiendo, capa tras capa, lana de diferente espesor. Primero se hace el fondo, luego se crean las cosas del segundo plano y, por último, se hacen las que estarán en primer plano. Radinka dice que le gusta este método ya que le da la posibilidad de hacer reajustes y así, si algo en el cuadro no le sale bien, puede deshacerlo y luego volverlo a hacer.

Hay, sin embargo, dificultades: Es bastante difícil, por ejemplo, fijarse en la orientación exacta de los filamentos que, de no ser colocados del modo adecuado, no nos darán el efecto que nos proponemos lograr, dice Radinka. La orientación del filamento es muy importante a la hora de proceder a recrear los rostros y los cuerpos pues, en caso de desacierto, la expresión de la cara y las curvaturas del cuerpo no parecen bien, y el pellejo de los animales parece despeinado.



Cuando se cumplen los requisitos, los magníficos cuadros de lana van cobrando vida propia, son vivientes y expresivos, como si nunca fueran tocados por la mano humana. Es igualmente pasmosa la gran variedad de temas que recrea la artista: seres humanos, animales, paisajes, flores. Reconoce no tener motivos predilectos pero sí tiene en cambio sus temas favoritos.

El Principito de Exupery es mi tema predilecto, al igual que los cuadros que encierran un mensaje que le hace meditar a uno. Para mi es tal el cuadro de las alas angelicales, símbolo del amor materno. Existe una obra similar, hecha con pinturas, que me agradó mucho cuando la vi, dice Radinka Stefanova. Yo personalmente interpreto así este cuadro: se trata de un ángel que ha bajado a la Tierra, se ha arrancado las alas y las ha abandonado para ir luego adonde sus hijos y cuidar de ellos. Es éste uno de los cuadros en los que encuentro un significado profundo.



Para Radinka Stefanova es muy importante que lo recreado en los cuadros le sugiera a uno algo personal. Quiere que cualquier persona, al ver un cuadro, pueda sentir que se trata de su cuadro de ella. Cuando a uno le agrada lo que ve se produce su mayor alegría: Son muy pocas las personas que confeccionan cosas como las que hago yo, ni se suele compartir esa experiencia en Bulgaria y eso no está bien, dice Radinka. Por cierto, hay gente que sí se interesa pero no tiene a quién dirigirse, a quién consultar con sus preguntas, no hay cursos ni escuelas especiales para este tipo de creación. Es por esto que insto a las personas que se dedican a cualquier arte a que se animen un poco más para compartir su experiencia y conocimientos. En fin, hay lugar para todos , el oficio de uno no hay que ocultarlo. Hay que dar a cualquiera la oportunidad de exteriorizar lo que lleva dentro de sí de mostrar lo que es capaz de crear.

Versión en español por Mijail Mijailov
Fotos: Archivo personal

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